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Lectura aumentada y aprendizaje de lenguas. El caso del periódico “Metro” en Suecia

El periódico gratuito Metro, que nació en Suecia, donde tiene más de millón y medio de lectores diarios, ha lanzado este martes una aplicación de iPhone que incorpora a la lectura funcionalidades de realidad aumentada.

He estado probándola y me parece que puede abrir un camino a la hora de diseñar los libros de ELE del futuro (inmediato).

Metro usa la tecnología PointCloud (desarrollada por la empresa sueca 13th Lab) que es absolutamente intuitiva, ya que sólo hay que poner el dispositivo encima de una noticia o una foto para poder ver vídeos, hacer comentarios, ampliar galerías de fotos, escuchar canciones o puntuar las informaciones (literalmente, cualquier cosa).

Aunque el principio rector es el mismo que el de los códigos QR, esta nueva forma de leer (de enfrentarse a los textos, en general) es directa; por ejemplo, es posible ver el vídeo de una entrevista que se publica en el periódico poniendo el iPhone encima de la foto. No hay saltos ni tediosos intermediarios de red.

En este vídeo se ve un poco cómo funciona la aplicación, aunque no da una idea cabal de lo útil que puede ser para el aprendizaje de idiomas (en mi caso, ya lo es para el sueco):

Update: Es muy posible que Metro extienda esta tecnología a otros países en los que está presente, como, por ejemplo, España. Estaremos atentos.

Platify. Un Spotify para e-books

Platify | Lifty

Johanna y Pascal Denize son dos emprendedores suecos con una larga historia en la creación de empresas relacionadas con el mundo de la edición.

Están poniendo en marcha Platify – get read anytime, anywhere on any device, una especie de Spotify para libros, con el que esperan revolucionar el mercado de la lectura, del mismo modo que Spotify ha cambiado el de la música.

El software ya está desarrollado, y consiste en una interfaz de mediación entre editores y tabletas, con la posibilidad de marcar las páginas, hacer anotaciones, compartir listas y notas con otros usuarios, etc. Los ingresos siguen el modelo Spotify, basado en publicidad y suscripciones.

Por ahora, Platify se está probando en la funcionalidad Lifty, un servicio basado en e-books académicos de EEUU. Lifty se dirige fundamentalmente a estudiantes y ha puesto en circulación unos 2.000 libros, libres de derechos de autor.

Las obras, por el momento, solo pueden leerse en la red, pero pronto habrá aplicaciones para iPhone y Android.

El mundo de la edición electrónica está cambiando con tanta rápidez que es imposible saber si esta iniciativa cuajará, pero es indicativa de que las cosas se siguen moviendo en Suecia.

Entre Skinner y el disparate. Aprender idiomas en los años 50

Cuando estudiaba lingüística aplicada a la enseñanza de lenguas (a principios de los 80), solíamos empezar directamente con el método comunicativo, tras un somero repaso a los anteriores, del natural al audiolingual, pasando por el de traducción inversa, etc.

Al tratar de la influencia del conductismo, nunca faltaba alguna referencia al ejército de los Estados Unidos, que era quien había aplicado la “conducta verbal” de Skinner de manera más sistemática. Sin embargo, hasta ahora no había visto imágenes reales de cómo eran las cosas en esa época, inmediatamente anterior a Chomsky (cuyo innatismo está cada vez más en cuestión, pero que fue aire fresco entonces) y a los estudios cognitivos. En este artículo, que se titula “The history of America’s multilingual military” no solo hay un resumen del tema, sino enlaces a materiales audiovisuales producidos por el Defense Language Institute. Foreign Language Center (DLIFLC), puesto en marcha durante la II Guerra Mundial y que sirve de escuela de idiomas para los soldados norteamericanos.

Lo que me ha llamado la atención es un documental de los años 50 que refleja fielmente la metodología conductista de la que hablan los libros: clases basadas en la repetición, ejercicios de “drills”, laboratorios de idiomas, simulaciones, inmersión cultural de trapillo…, en fin, todo lo que barrimos con el “enfoque comunicativo”, aunque algunos intentan volver a darnos gato por liebre con el truco de las “nuevas tecnologías”.

He seleccionado los 15 minutos centrales del documental, por si a alguien le interesan. El filme no tiene desperdicio, pero reconozco que la simulación en la camisería mexicana (en unos barracones de pegote, ordenados por zonas del mundo) me ha tocado la fibra sensible. El dependiente está muy en su sitio, a pesar del uniforme, y ese “aquí la tiene su tamaño, señor” me parece bien, aunque ¿alguien entiende qué número usa el cliente? Ahora bien, lo de escuchar pasodobles en las pausas entre clases me ha parecido ya muy friki, pero vamos que todo en general es un disparate. Y que Skinner me perdone.

Marcelino. Español para suecos antes del boom turístico

Rebuscando papeles y vinilos en los mercados de pulgas de Estocolmo, me he topado con un par de singles 45 rpm titulados “Marcelino. Spansk nybörjarkurs” (“Marcelino. Un curso de español para principiantes”, 1965).

Se trata de unos diálogos dramatizados dirigidos al “radioyente” sueco, obra de Trinidad Sánchez-Maza. Desconozco la identidad de la autora, que parece ligada a la Radio Sueca (Sveriges Radio) entre finales de los 50 y finales de los 70, sobre todo en la producción de programas de aprendizaje del español.

Tampoco sé cuándo se grabaron los diálogos, ni dónde (he visto 1965 como fecha de edición en alguna parte). Mi impresión es que debieron grabarse con posterioridad a 1954 (año de aparición de “Marcelino Pan y Vino”, en cuyo protagonista posiblemente se inspira), y pensando en un turismo que aún no era el de sol y playa.

En la Biblioteca Real de Estocolmo he visto que Trinidad Sánchez-Maza es autora de otro curso radiofónico de español para suecos: “Un día es un día : spansk språkkurs i radio sommaren 1961” (Estocolmo, Sveriges Radio, 1961, 88 páginas). Este manual está ilustrado por Olof Nessle, y contó con la colaboración de Joaquín Herráiz. En 1968 publica también “De vacaciones : spanska för turisten”, en colaboración con Börje Söderlund. Son materiales de mucho interés.

He abierto una bandcamp con lecciones de Marcelino, que espero que vaya creciendo a medida que tenga acceso a más materiales. El sonido que es de baja calidad, con muchos huevos fritos, pero en este momento no tengo los medios técnicos para mejorarlo.

Tengo mucha curiosidad por este tema, así que si alguien sabe más sobre el mismo, me encantará conocer más datos. El “Marcelino” de Trinidad Sánchez-Maza me parece una obra de gran calidad literaria y radiofónica, así como llena de agudas observaciones sobre la realidad española de la época.