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Distopías y utopías educativas: Black Mirror y För det vidare

No soy muy aficionado a las series de TV, quizá porque no tengo la paciencia como para que me enganchen. Sin embargo, he visto en el iPad la trilogía Black Mirrror (Channel 4, 2011), una “barbaridad genial” compuesta por tres episodios autónomos: “The National Anthem”, “15 Millions Merits” y “The Entire History of You”.

La trilogía es obra de Charlie Brooker y pertenece al género de las distopías tecnológicas: implantes de memoria que transmiten la vida en tiempo real durante generaciones, loops que suscitan discusiones que se retroalimentan, nuevas formas de violencia basadas en memes…

En el fondo, se trata de una sucesión de imágenes distópicas que encierran en sí mismas reflexiones perturbadoras sobre lo que la tecnología nos puede deparar en un futuro. No hay nada superficial ni gratuito en esas 3 horas:

Mientras tanto, en Suecia, sigue adelante el proyecto För det vidare (“Necesitamos buenos profesores”), impulsado por la Skolverket (la Agencia Nacional Educativa sueca).

Entre las iniciativas del proyecto, me llaman la atención los clips en los que gente joven pero ya conocida en la sociedad sueca (cantantes, futbolistas, actores, etc.) recuerdan a sus profesores ( y sus profesores los recuerdan a ellos) y se encuentran para darse las gracias por haber salido adelante juntos.

Un ejemplo, la presentadora de TV Cissi Wallin le agradece a su maestra Ann-Marie, lo mucho que ha hecho por ella.

Y así nos movemos, entre la distopía y la utopía, entre lo que puede ser y lo que queremos que haya sido. Y como siempre, depende de nosotros que sea de una forma o de otra.

    Espero escribir pronto más ideas sobre För det vidare en Caos Ordenado Relativo.

La estafa de la escuela comprensiva desde dentro

El otro día me hice eco del comienzo del nuevo curso escolar en Gran Bretaña, que se presenta marcado por la progresiva implantación de “free schools”, que es la apuesta de David Cameron para liberalizar un sistema educativo en decadencia.

Investigando el tema llegué a la obra de Katherine Birbalsingh, y he leido en buena parte To Miss with Love (Penguin, 2011), un libro triste, pero apasionante; un libro que le ha costado a su autora, profesora de lengua, el despido de la escuela donde daba clases, una típica “comprehensive school” inglesa, basada en el igualitarismo más cerril y en los tópicos más manidos del laborismo. La LOGSE, vamos.

El libro es el diario de clase de una profesora que comprueba que todo lo que le han vendido como “escuela pública igualitaria” es una enorme mentira que tiene efectos letales sobre el aprendizaje y la educación: maquillaje de resultados y evaluaciones, para ajustarse a la media, cinismo de los directores (la autora transcribe conversaciones que ponen los pelos de punta), colegas profesores que bastante tienen con “sobrevivir”, mientras llevan a sus hijos a la escuela privada, porque conocen la estafa desde dentro. La autora resume así su experiencia:

He visto cómo los chicos entraban en la escuela con 11 años; educados, con ganas de aprender, con ilusiones. He visto lo que la escuela les ha hecho en dos años; se han vuelto agresivos, vagos, resentidos.

Birbalsingh es jamaicana, y cuenta también una visita a una escuela solo para chicas (menudo escándalo segregacionista de género, ¿no?) en su país de origen. Allí no hay pizarras digitales ni ordenadores, pero el “ethos” es totalmente diferente. En la escuela jamaicana encuentra disciplina y respeto, así como un ambiente de aprendizaje auténtico y serio.

La autora ha descrito la escuela LOGSE británica desde dentro, llevada por su amor a la educación, que define como “make something better of their (students) lives”. El libro traza un paisaje desolador, con el que muchos profesores españoles se sentirán identificados. En cierto modo, me recuerda a lo que cuentan en Deseducativos.

Cambiar este panorama es el reto que el gobierno británico ha decidido adoptar, con el inicio de la reforma “big society” y las “free schools” (con las que K. B. no está muy de acuerdo; yo, sí). Esperemos que en España no se reaccione demasiado tarde. El daño ya está hecho, con la LOGSE que impulsó un tal Pérez Rubalcaba, y desarrolló cuando era Ministro de Educación (1992-1993); lo malo es que tampoco hay atisbo ninguno de que en un Congreso de otro partido político pueda escucharse lo que dijo Katherine Birbalsingh en la Conferencia del Partido Conservador Británico (Birmingham, 5 octubre 2010). Y nos jugamos demasiado para eso:

Cómo la evaluación destruye la educación. Un libro de Diane Ravitch (2010)

Diane Ravitch no es una persona irrelevante. Ha sido una de las responsables de implementar las políticas educativas en EEUU durante las presidencias de Bush y Clinton, en especial por lo que se refiere a la “accountability”, es decir, el uso sistemático de evaluaciones que midan la “calidad” educativa (“total quality management”).

Ravitch ha publicado un nuevo libro, en el que, en cierto modo, pide perdón por todo el daño que le ha hecho al sistema educativo norteamericano: The Death and Life of Great American School System: How Testing and Choice are Undermining Education (Basic Books, 2010). Sus conclusiones son claras:

  • la idea de evaluar el sistema educativo ha fracasado.
  • la evaluación del desempeño en el ámbito educativo se ha convertido en un fin en sí mismo.
  • evaluar la escuela es “mecanicista, contrario a la ética y contrario a la educación”.
  • la calidad de las escuelas ha caído debido a la existencia de los sistemas de evaluación, con su legión de pedagogos e inspectores.
  • la “evaluación objetiva” no existe, no es posible un “barómetro” educativo.

En definitiva: la evaluación se está cargando la educación de las nuevas generaciones. Aquí tenemos a una de las máximas responsables en diseñar el sistema educativo norteamericano entre 1997 y 2004, entonando el “mea culpa” a través de libros, conferencias, artículos y en el blog Bridging differences.

Si bien no cree en recetas mágicas, considera que, al menos, hay tres medidas necesarias:

  • la escuela no es un lugar que debe enseñar a pensar, es decir, no es un lugar para la represión del conocimiento, y no es un lugar para domesticar en lo políticamente correcto. La escuela debe ser un espacio de aprendizaje y de libertad, no de evaluación punitiva.
  • se debe acabar con los cuerpos de “expertos”, pedagogos e inspectores, es decir, con los policías de la evaluación que contribuyen a “undermining” (destruir los cimientos, socavar) la educación.
  • que el profesor dedique su tiempo a cultivar el conocimiento, en vez de estar pensando en cómo pasar el test de evaluación, del que dependen su sueldo, prestigio e incluso su propia vida.

Viniendo de alguien que ha participado en el montaje del mecanismo, no estaría mal tenerlos en cuenta.

  • Reseña en The Washintong Post.
  • Entrevista en Dallas News.
  • Fabio Capello se mete a lingüista

    La relación entre futbolistas y lenguas es apasionante. Al tratarse de gente del común que sabe darle patadas a un balón y que suele llevar una vida nómada, de país en país, son una fuente inagotable de reflexiones sobre el tema (que yo sepa, poco estudiado).

    La última es la que ha liado Fabio Capello, el italiano que hace ahora de seleccionador de Inglaterra.

    Si ya era curiosísima su relación con la lengua inglesa, ha terminado de liarla parda con estas declaraciones (por cierto, un ejemplo perfecto de esa preciosa lengua que se llama globish):

    I think when I speak with the players they understand everything. I think in this job, it’s important when you speak with the players.

    If I need to speak about the economy or other things, I can’t speak. But when you speak about tactics, you don’t use a lot of words.

    I don’t have to speak about a lot of different things. Maximum 100 words.

    Esto último es lo que ha montado el pollo. La prensa británica se lo ha tomado de todos los colores. El estirado The Independent hace un análisis serio sobre la arriesgada afirmación léxica del “macarroni”. Por su parte, la BBC incluye en su artículo una lista con las 100 palabras más frecuentes del inglés, para uso de Capello y sus muchachos (la primera es “the” y la última es “us”; supongo que a eso se le llama “humor británico”, aunque en Granada lo conocemos como “malafollá”).

    The Guardian aprovecha para publicar unas “Language lessons with Fabio Capello”, que incluyen de paso una lista con las 100 palabras imprescindibles para un profesor:

    You, sit, quiet, please, everyone, now, enough, gum, tie, shirt, homework, yes, today, excuses, no, book, open, page, talking, stop, discipline, noise, courtesy, while, others, trying, learn, warning, first, second, final, exam, board, bored, absent, detention, suspend, imagery, Shakespeare, GCSE, mock, coursework, maths, note, paper, whose, phone, confiscate, yes, I, can, speaking, class, assignment, Tuesday, read, chapter, important, attention, chair, face, this, way, why, bother, hours, lack, support, pay, cuts, thankless, bloody, babysitter, can’t, control, teach, students, ignore, education, why, inspire, nonsense, thanks, bunch, Jamie, fucking, Oliver, total, waste, think, quit, retrain, landscape, gardener, maybe, life, coach, shut, it, Callum.

    El tabloide The Sun también le saca punta al tema y afirma que, para lo que gana, cada palabra del “míster” le cuesta al contribuyente inglés 60.000 libras esterlinas. Además, proponen una posible “lista de Capello”, con las siguientes 100 palabras, que nos divertirán especialmente a los aficionados al fútbol:

    Very, Nice, Football, Terry, Leader, Captain, Armband, Rio, Who?, Mobile, Telephone, Do, Don’t, Shoot, Work, Placement, No, Butter, Ketchup, Engleez, Not, Good, Run, Pass, Lose, Score, Save, Cash, Contract, Extension, Compensation, Rooney, Tackle, Pay-Off, Prostitute, Affairs, Kick, Into, Touch, Out, Gerrard, Left, Ashley, Stop, Pass, Move, Back, To, Italy, Soon, Defensive, Space, Gonna, Win, Vauxhall, Frank, Wembley, Crouch, Tall, Big, Task, Home, Away, Tuck, Inside, Men, Behind, Ball, Germany, Nightmare, Possession, Money, Old, Rope, For, Four, Three, Two, Six, Boys, Can, Go, Off, Rest, Jack, Saviour, Farewell, Gareth, Tell, Them, Stuart, Ask, Franco, Result, Nineteen, Sixty-Six, I’m, Outta, Here, Suckers.

    Y no menos desopilante (al menos yo me he tirado por los suelos; “desopilante” es algo así como “muy divertido”, lo digo para los que vengan de la LOGSE) es el artículo del Daily Star, que va con video incluído y una recopilación de mejores momentos.

    La verdad es que Fabio Capello habla un globish magnífico y muy bonito, pero eso de que con 100 palabras se entiende sin problemas está siendo el “polverone” lingüístico de estos días en Gran Bretaña. Y en Italia