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On/Off Copiar no es robar

La gente de Question Copyright ha creado su segundo minuto meme con esta tonadilla estilo Barrio Sésamo:

Cuando se habla de este tema, es normal que haya que matizar los puntos de vista. Esta es nuestra opinión individual:

  • David: «En el siglo XXI el valor de una obra (pictórica, musical, literaria…, conocimiento al fin y al cabo) carece de valor como objeto. Eso es ley, como lo es la marea: cuando resulta fácil fabricar un soporte en masa, su precio (su valor económico) baja. ¿Dónde reside entonces el valor de la obra ahora? ¿Qué pasa cuando es fácil que todo el mundo pueda acceder al contenido de una obra determinada sin pasar por caja? ¿Tiene valor lo que está soportado en algo que no cuesta nada fabricar? Es más, ¿tiene valor lo que puedes conseguir gratis sin depender siquiera del soporte?

    Aquí, como en todo, el sujeto juega un papel fundamental: la valía de la obra aparece cuando un sujeto la pone en relación con otros objetos. Un objeto (disco, libro, etc.) cobra valor cuando el individuo es capaz de poner su contenido en relación con otros objetos, en un contexto. Cuantos más nodos es capaz de crear, más valor tiene; sólo en ese sentido habría lugar para una industria del contenido concebido como objeto. Ese es el motivo por el que me compré ayer los dos primeros discos de Spacemen 3, a pesar de que los tengo desde hace años en el iPod. Porque ahora, más que nunca, ocupan un espacio imprescindible en mi red de conocimiento.»

  • Lola: «La cultura, el arte y la educación no son objetos de consumo, sino formas de expresión, maneras de hacer las cosas, de participación y de aprendizaje. Son algo vivo, en lo que debemos participar y si no nos gusta, hacerlo nosotros mismos. En mi opinión, la universalización del acceso a estos recursos nos fortalece y nos hace mejores, como sociedad.

    Los obstáculos que entorpecen el acceso individual a esta riqueza colectiva, como leyes de propiedad intelectual y de patentes abusivas, mediadores innecesarios o mecanismos para la restricción artificial de los usos de un objeto cultural, como el DRM, han de ser reevaluados y en la mayor parte de los casos, suprimidos. Es de la libertad para tocar, copiar, compartir, modificar, remezclar, hackear… de donde nace el aprendizaje y la verdadera innovación.»

  • Emilio: «Estoy de acuerdo totalmente con lo que dice David y en buena parte con lo que dice Lola. El problema es que primero hay que definir qué es copiar y qué es robar. ¿Pagar impuestos es robar? Algunos pensamos que sí. Es el individuo quien debe decidir. O se juega con las cartas sobre la mesa o esto termina siendo un juego de palabras.»
  • On/Off Edgar Morin (Parte 2)

    Mi posición global en la polémica Morin es On. Intento dejarlo claro en este post.

    La primera vez que leí algo de Edgar Morin habían pasado exactamente 20 años de la edición del primer volumen de El Método (publicado en 1977 -no perdamos la perspectiva). Desde entonces no ha dejado de ser una obra de referencia en mi biblioteca. Además, es en parte culpable de que me esté dedicando a lo que me dedico.

    Confesiones al margen, estoy de acuerdo con EQ en muchas de sus conclusiones, pero no puedo resistirme a escribir este On, en pro de una de las figuras que mejor puede ayudar a entender las implicaciones del paradigma complejo aunque, paradójicamente, no siempre haya sabido derivar lo mejor de su esquema inicial. No en vano, hace ya un tiempo que empecé a reivindicar la figura de Morin en el marco de la enseñanza de lenguas, aunque el propio interesado nunca haya tratado el tema de forma explícita.

    Quizá el mayor error que podemos cometer a la hora de enfocar el paradigma complejo, tal como lo expone Morin, es hacer una lectura ideologizada del mismo. Si nuestra mirada es limpia, el análisis de los primeros volúmenes del Método reflejan con maestría, no sólo cómo se articulan el caos y el orden espontáneo, sino de qué manera el paradigma complejo entiende nociones esenciales, como la de información, «lo que a partir de un engrama o signo permite generar o regenerar neguentropía por contacto, en el marco o en el seno de una organización neguentrópica ad hoc«. Esto se traduce en que cualquier información, por ejemplo, una descripción de un sistema lingüístico, ha de entenderse de forma dinámica, inestable, abierta, caótica, que toda organización es fugaz, y que los intentos por asir un modelo explicativo no sólo son inadecuados, sino que además derivarán únicamente en frustración (para el lingüísta, para el profesor y, claro, también para el estudiante de lenguas). A todo el que siga este blog este asunto debería serle familiar

    Precisamente de lo anterior se sigue lo que comentaba EQ sobre el valor que alcanza el concepto de estrategia en su gnoseología… Y sólo por eso Morin debería entrar directamente en el top 10 de lecturas imprescindibles sobre complejidad. El problema, creo, es que al final, tanto EQ como Morin acaban por reducir el paradigma a parámetros ideologizados que derivan, como no podía ser de otro modo, en malentendidos como el del post anterior, o en panfletos como Los siete saberes necesarios para la educación del futuro o «La identidad humana» (parte V del Método)

    On/Off Edgar Morin (Parte 1)

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    Está claro que mi posición global es Off. A ver si alguno de los nodos recoge el guante y me da la réplica, que de eso va el tema.

    Ultimamente al nuevo paradigma educativo en red le están saliendo demasiados padres. Uno de los más «peligrosos» quizá sea Edgar Morin, porque anticipa conceptos atractivos, pero después de pervertirlos filosóficamente anulando lo que en ellos hay de liberadores. Además, sorprende su incapacidad para interpretar nada que sea medianamente trascendente: su miserable interpretación de Pascal -por ejemplo- provoca vergüenza ajena.

    Morin oye campanas pero no sabe de dónde vienen. La idea de que un cierto desorden puede contribuir a una nueva forma de organización la toma de Heinz von Foerster pero rebajando sus implicaciones ontológicas y «desactivándola», por decirlo suave. En realidad, para Morin no existe el caos ni en el orden espontáneo, y apenas tímidamente se atreve a exponer la perogrullada de que la energía desordenada puede contribuir a cierta nueva forma de organización. Es triste constatar lo poco que aprovechó su estancia en los EEUU y cómo el contacto con genios como Henri Atlan no le sirvió de mucho. En cuanto vuelve a Europa se quita la careta y se pone a elaborar un gigantesco «Método» en el que levanta un megalomaníaco monumento al padre de todos los crímenes del siglo XX, el Sr. Jorge Guillermo Federico Hegel, y a despotricar de lo que llama «tecnociencia». Vamos a ver, este señor es un ludita que despotrica de la tecnología, a la que considera incompatible con lo humano. ¿Cómo va ser el precursor de una educación conectada?

    Es verdad que tiene más interés cuando habla del paradigma complejo (aunque en el fondo no es más que una triquiñuela para vendernos una burra con orejeras), o cuando defiende el principio de incertidumbre, es decir, la forma en que pone en valor la competencia estratégica por encima del cualquier concepto programático. Pero, ¿qué credibilidad puede tener al respecto el autor del «Método»? También sorprenden algunos raptos de lucidez, como cuando para ilustrar su idea de la «readaptación permanente» echa mano de una mezcla de información y azar, y pone como ejemplo la victoria de Napoleón en Austerlitz. Ante un ejército superior en número, Napoléon aprovechó la aparición de una niebla imprevista para darle la vuelta y ganar una batalla que tenía perdida. Vale, para jugar al estratego sirve.

    En el fondo, Morin lo que está es más perdido que Fabrizio del Dongo en Waterloo, además de preso de un corsé teleológico que no le deja moverse, y, lo peor, tampoco nos deja movernos a nosotros. Intuye algunas cosas -orden espontáneo, caos, competencia estratégica, etc.- pero no se atreve a sacar las consecuencias lógicas de todo ello.

    Por si esto fuera poco, es autor de un indigesto panfletillo titulado «Siete ideas acerca de la educación», un montón de lugares comunes que a veces recuerda al Downes más demagógico. Reconozco que en cuanto llegué a lo de que la función de la educación es crear un «mundo responsable y solidario» no pude más y lo dejé de lado. Para Marinas de pacotilla, ya los tenemos en casa.

    On/Off PLEs (Parte 2)

    La verdad es que, aunque me enteré del seminario pocas horas antes de que comenzara (y vía twitter -gracias @carlaarena-), esperaba ansioso ver qué se iba a decir sobre el asunto. Y es que visto que lo de los portafolios y e-portfolios no termina de cuajar en las aulas, está claro que hay que buscar alternativas para ver qué se hace. Con este panorama, y el respaldo de la web como repositorio de material, la necesidad de un espacio que nos sirva para hacernos una idea clara de qué y cómo está desarrollándose una persona en un momento determinado está clarísima. Ya nos hablaban de ello Francisco Herrera y Victoria Castrillejo en el último LdeLengua, a raíz de las aplicaciones lifestream. Ahora bien, ¿está tan claro el asunto como lo planteaba Lola ayer? ¿Son realmente útiles los PLE? ¿Cuáles son los principales inconvenientes?

    • Parece claro que un PLE no podrá entenderse NUNCA en el marco de una institución educativa. El constreñimiento al que terminan sometidos los estudiantes terminaría por repercutir en los supuestos PLEs, que acabarían por amoldarse a modelos estandarizados que poco tienen que ver con lo que se supone que es un PLE: algo individualizado, contextualizado, vivo y dinámico.
    • De otro lado, no es menos cierto que los PLE no tienen sentido si se convierten en un requisito para otra cosa… por ejemplo para promocionar de curso. El mismo Scott Wilson reconocía en la sesión que no se puede obligar a nadie a involucrarse en un PLE, ni a profesores ni a alumnos. ¿Cuál es la solución entonces? Pues fácil: si quieres que el PLE se convierta en una herramienta eficaz, forget the school.
    • En esta situación, además, la evaluación pierde todo su sentido. ¿Cómo evaluar un entorno? ¿Cómo evaluar las relaciones de una persona? Lo único que podríamos evaluar, en todo caso, serían los hábitos que desarrollan los habitantes ese entorno lo que, de otro lado, parece un poco arriesgado si no cambiamos lo que tradicionalmente se entiende por evaluar…

    Así que, en resumidas cuentas, casi prefiero que se quede la cosa como está. PLEs off. Mejor un mundo sin PLE institucionalizado que vivir una farsa al compás del decreto ley de turno. Al fin y al cabo, todos tenemos nuestro propio entorno de aprendizaje sin que nadie haya tenido que venir a ponerlo sobre la mesa, ¿no? O eso o que se abandone el modelo de educación basado en escuelas (privadas, públicas, da igual…) ¿O tú piensas otra cosa? ¿Deberían regularse de alguna manera los PLEs? ¿Es posible controlar un PLE?

    On/Off PLEs (Parte 1)

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    En este blog ya hemos hablado del concepto de PLE (Personal Learning Environment) en otras ocasiones. Cada vez que surge el tema, mostramos diferentes opiniones e, incluso, continuamos debatiendo sobre la definición de PLE, y cuáles son (o podrían ser) sus pros y sus contras en la enseñanza.

    El pasado 22 de septiembre, Scott Wilson (CETIS, University of Bolton), uno de los primeros en hablar de PLEs, ofreció un seminario online sobre Personal Learning Environments organizado por Evolve project con Elluminate. David Vidal (que ya ha creado su propio PLE) asistió al seminario (podemos ver cómo levanta la mano en la lista de asistentes) y yo, Lola Torres, vi la grabación. Compartimos algunas ideas, otras no. Así que hemos hecho este on/off sobre el tema:

    ON (Lola)

    • Yo entiendo el PLE como un enfoque, no una aplicación o conjunto de aplicaciones.
    • Para los educadores, supone reconocer un concepto que asume el aprendizaje como algo que ocurre más allá del aula y que la tecnología institucional no puede abarcar todo lo que el aprendiente necesita.
    • En el seminario de Scott Wilson le preguntan por las diferencias entre el PLE y un PE, es decir, por el factor aprendizaje. ¿Para qué incluir este concepto? ¿Para qué necesito un PLE cuando ya tengo Internet? Todos tenemos un PE…y en él se produce aprendizaje. Para mí, se trata de un enfoque que pretende que el individuo sea consciente de su propio aprendizaje (como el enfoque de los e-portfolios, por ejemplo).
    • Cuando en el seminario, David le pregunta a Scott Wilson cómo evaluar los PLEs, la respuesta es «No los evaluaría». El enfoque de los PLEs nos conduce a pensar si debemos evaluar siempre el aprendizaje y también en buscar nuevas formas de hacerlo, que desde luego tengan en cuenta ideas como el aprendizaje informal, autónomo y para toda la vida.

    Desde luego el tema da para hablar y debatir. Y en breve David ofrecerá su visión OFF de los PLEs.