Archivo del Autor: Emilio Quintana

La mejor canción en español sobre internet

En Nodos Ele le hemos dado siempre mucha importancia al componente pop(ular) de la tecnología. David Vidal y yo llegamos a lanzar un Manifiesto Edupop, en respuesta al Manifiesto Edupunk, de Lamb y compañía.

Aquí ha habido bastante debate sobre los aspectos populares del posdigitalismo, a partir de diferentes posiciones. Se ha hablado de música pop, obviamente. Hemos posteado sobre Astrud, hemos discutido sobre Hidrogenesse, hemos analizado a Steven Johnson hasta decir basta, hemos regalado cedés cuando íbamos a dar alguna charla –tenemos una bandcamp con algunas de las canciones…

En definitiva, hemos hecho decenas de acciones en torno a la dimensión popular de las tecnologías digitales y el aprendizaje. Llevamos desde 2007 dando la matraca, así que resumirlo nos llevaría horas.

Pero hoy es viernes, así que propongo que hagamos una lista con las mejores canciones sobre internet (o las peores) que se hayan hecho en español. Yo, desde luego, lo tengo claro en cuanto a la mejor:

De Nebrija a Ola k ase. Salamanca se lanza a las Humanidades Digitales en clave ELE

482690_504522986277274_1494441676_n

Parece que va tomando cuerpo el MediaLab USAL creado por el Servicio de Innovación y Producción Digital de la Universidad de Salamanca. Eso está muy bien, porque se adivina mucho talento y ganas de hacer cosas.

Como es natural, la línea de investigación que más me interesa es Hablando Eñe (HÑ), que definen así:

Esta línea de trabajo se centra en la difusión de la cultura y el idioma del español.

Las actividades que se ponen en marcha desde esta área están orientadas a recorrer el español en todas sus vertientes: acentos, evolución del idioma, geografía de la lengua, literatura en castellano, hispanohablantes del mundo, narrativa, autores, impacto de redes sociales en el uso del idioma…

Supongo que Hablando Eñe parte de la sinergia con el ELElab de la misma Universidad, una iniciativa que destaca claramente en el incipiente panorama de las Humanidades Digitales en España; aunque demasiado orientada hacia la creación de materiales, para mi gusto. Si de algo estamos servidos en el mundo ELE -tan cutre en tantas cosas- es de materiales de calidad que generan editoriales privadas. Veremos.

Creo que el primer proyecto HÑ fue la instalación de Damià Jordà sobre acentos de la lengua Proyecto Oral:

Ahora se descuelgan por fin con una mesa redonda/seminario: Ola k ase. El español en internet (14 de marzo) en el que estará gente que viene del ELElab: Daniel Escandell, Sheila Lucas y Alvaro Recio.

Va siendo hora de que la gente joven que se dedica a la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera entre con fuerza en un campo que necesita renovarse continuamente.

En elogio de Peter Sunde, al hilo de la película sobre The Pirate Bay (Klose, 2013)

petersundemain

El otro día publiqué en Caos Ordenado Relativo una nota sobre el estreno en el Festival de Cine de Berlín de TPB AFK: The Pirate Bay Away From Keyboard, la película sobre el juicio de Estocolmo a los tres miembros del sitio de descargas sueco The Pirate Bay.

En este momento, que yo sepa, Gottfrid Svartholm Warg [el hacker libertario] lleva dos meses en una cárcel sueca, después de ser detenido en Camboya. Fredrik Neij [el «todo por la diversión» apolítico] sigue en Laos con su mujer y su hijo. Y Peter Sunde [el teórico idealista] hace vida normal cerca de Malmö (sur de Suecia), a la espera de que cualquier día lo metan en la cárcel.

Peter Sunde Kolmisoppi (Uddevalla, 1978) es el personaje más interesante de los tres. Hace poco recibió dos cartas en su casa: una era de la policía, comunicándole que cumpliría condena en la cárcel de Västervik Norra; la otra era del ex-primer ministro Carl Bildt, que le daba las gracias por su lucha en favor de la transparencia y la democracia en internet.

En estas dos cartas se cifra la paradoja de nuestro tiempo.

The Pirate Bay ha cambiado radicalmente nuestra forma de entender la cultura en la época digital. La diferencia entre los «piratas» suecos y los primeros servicios de intercambio de archivos de principios del siglo XXI (tipo Napster) radica en la coherencia teórica de su pensamiento. Y eso se le debe a Sunde, que fue el que puso el debate sobre el carácter libre y abierto de la red sobre la mesa.

Los que han venido después, más preparados, como Rasmus Fleischer, siguen su estela. Spotify no habría sido posible sin la respuesta de Sunde ante los ataques. Niklas Zennström no habría sido condecorado recientemente por el Rey de Suecia. Ni el primer ministro sueco Reinfeldt habría tenido que rectificar públicamente: «No podemos perseguir a toda una generación de jóvenes».

Aquí se puede ver completa la película del juicio: TPB AFK: The Pirate Bay Away From Keyboard, con subtítulos en inglés.

Un documento histórico, en serio:

El buen salvaje y el ciberutópico. Jimmy Wales se va a la selva a editar la Wikipedia

El mundo contiene la respiración a la espera de la respuesta de los ciberescépticos, comandados por Morozov. Jimmy Wales ha cumplido su palabra y se ha ido a la selva peruana a editar la Wikipedia en una escuela local, como si fuera un profesor de ELE.

Son los primeros avances de Web: The Film, la película que le han becado al joven Michael Kleiman:

Si lo que no está en Wikipedia no existe, la comunidad de Palestina, en Perú acaba de entrar en la Historia Posglobal.

Estamos ante la versión digital del rusonismo de siempre, patrocinado por una fundación libertariana, con mucha cosa de «storytelling» detrás, con banda sonora de música «new age». El mito del buen salvaje aplicado a internet, fuente redentora, por sí misma, de la Humanidad doliente.

Se va a liar. Todo esto va a desembocar en ríos de tinta polémica. Mientras tanto, Negroponte y los suyos, siguen tirando portátiles en Etiopía desde el aire, en un proyecto aparentemente opuesto al de Wales: «Aprendizaje espontáneo. De iPads y niños etíopes».

Si es que van provocando.

Rousseau con un MacBook. En The New Republic se enfadan con los niñatos que quieren hackear la educación

nv7kh2oX3d2uzyx1g2TVlp7K_500La ola de ciberrealismo se está convirtiendo en un tsunami, gracias sobre todo al fuego graneado que procede de las páginas de The New Republic.

El otro día en el facebook de Nodos Ele puse el enlace a un artículo de su literary editor, Leon Wieseltier, que es toda una declaración de principios: «Education is the Work of Teachers, not Hackers» («La educación es cosa de profesores, no de hackers»)

El texto es básicamente una respuesta a todo el montaje en torno al «boy-genius» («niñato» podría ser una buena traducción) Dale J. Stephens, que está becado por el creador de Pay Pal, Peter Thiel, para hackear la educación mediante la creación de iniciativas como UnCollege.

Sobre el asunto de Thiel, Stephens y UnCollege escribí un post en septiembre de 2012, al que me remito.

En The New Republic están que trinan. Wieseltier es hijo de profesores y está realmente enfadado con estos niñatos que quieren «hackear» la escuela.

El actual interés por el homeschooling — la idea demencial de que los niños pueden ser completamente educados por personas [los padres] que no tienen otra cualificación para enseñar que la que se deriva del cariño y del deseo de aislarlos del mundo constituye un nuevo insulto a la labor que desarrollan los profesores,

El alegato de Wieseltier adquiere a veces los tintes épicos del panfleto más afilado, aunque sin llegar a la maestría de un Morozov. Esto no hay manera de traducirlo:

His deeply unfortunate book is called Hacking Your Education: Ditch the Lectures, Save Tens of Thousands, and Learn More Than Your Peers Ever Will. It is a call for young people to reject college and become “self-directed learners.”

One wonders about the preparedness of this untutored “self” for this unknown “direction.” Such pristinity! Rousseau with a MacBook! Yet the “hackademic,” as Stephens calls his ideal, is a new sort of drop-out. His head is not in the clouds. His head is in the cloud. Instead of spending money on college, he is making money on apps.

In place of an education, he has entrepreneurship.

Esta frase final es la definitiva. Un golpe bajo, de los que buscan el hígado. Acabáramos. Lo que estaría detrás de tanta educative innoveision no sería más que un «economicist approach to the understanding of education». Vale. Nada que no supiéramos. Nada malo en sí mismo.

En todo caso, el argumento más sólido de Wieseltier, desde mi punto de vista, se refiere a la confusión entre educación e información. Dejar a un chico delante de internet para que se autoeduque es confundir la educación con la alimentación de los pavos. En definitiva, que en la red se pueden hacer muchas cosas. Pero educar no es una de ellas.

En el fondo, estamos ante una defensa apasionada de la escuela humanista, del esfuerzo por estudiar cosas tan aparentemente inútiles (desde el punto de vista economicista) como la Eneida de Virgilio o las obras de Shakespeare. La educación es eso, lo que no tiene relación con lo aplicable de forma práctica. En los márgenes de lo inútil es donde se encuentra la realidad del ser humano. Y eso es lo que de verdad importa.

Cuando ya nos estábamos aburriendo de tanta chorrada y tanto guru vendedor de enciclopedias, se agradece la aparición de toda esta corriente crítica, llena de inteligencia y sarcasmo, de buenas razones y de elevados ideales.

———————————————–

Actualización: Por cierto, acaba de salir el número de febrero de The New Republic, con uno de los duelos más esperados de la temporada, Morozov v. Johnson. Estaremos atentos: