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Cognición, creatividad y sharismo

En junio se publicó el segundo ensayo de Clay Shirky: Cognitive Surplus. Creativity and Generosity in a Connected Age. Este libro sigue los pasos de Here Comes Everybody. The Power of Organizing Without Organization, abundando en la idea de que la nueva red, al abaratar los costes de producción, nos permite ser más creativos y generosos.

La tesis de Shirky es que la nueva tecnología en red nos convierte de consumidores en productores y difusores de contenido, en creadores activos sin miedo al fracaso. El libro es ameno e interesante (la capacidad de Shirky para los títulos atractivos es prodigiosa), pero no dice nada nuevo, al menos nada que Isaac Mao no hubiera dicho mejor y más brevemente en su maravilloso manifiesto del sharismo, que traduje para NodosEle hace dos años.

Para volver al tema de la lectura, del que hablé en el post anterior, esto significa que los e-books y las apps actúan como catalizadores de sinergias de raíz semiótica, es decir, crean nuevos tipos de texto que, para ser entendido, requiere de una nueva cognición de interfaces.

Está por explorar la capacidad de Borges a la hora de anticipar el mundo de infinitas variaciones que nos circunda; se han hecho algunas cosas, pero bastante malas. Tenemos un problema si no sabemos gestionar la capacidad cognitiva necesaria para manejarnos en este tipo de escenarios. El juego mozartiano de una Musikalisches Würfelspiel («Juego de dados musical», 1787), especie de app del siglo XVIII capaz de generar 45 billones de vals diferentes (harían falta 200.000 horas para escucharlos) es ya una realidad (un ordenador los genera inmediatamente) y, por tanto, un reto cotidiano:

On/Off Copiar no es robar

La gente de Question Copyright ha creado su segundo minuto meme con esta tonadilla estilo Barrio Sésamo:

Cuando se habla de este tema, es normal que haya que matizar los puntos de vista. Esta es nuestra opinión individual:

  • David: «En el siglo XXI el valor de una obra (pictórica, musical, literaria…, conocimiento al fin y al cabo) carece de valor como objeto. Eso es ley, como lo es la marea: cuando resulta fácil fabricar un soporte en masa, su precio (su valor económico) baja. ¿Dónde reside entonces el valor de la obra ahora? ¿Qué pasa cuando es fácil que todo el mundo pueda acceder al contenido de una obra determinada sin pasar por caja? ¿Tiene valor lo que está soportado en algo que no cuesta nada fabricar? Es más, ¿tiene valor lo que puedes conseguir gratis sin depender siquiera del soporte?

    Aquí, como en todo, el sujeto juega un papel fundamental: la valía de la obra aparece cuando un sujeto la pone en relación con otros objetos. Un objeto (disco, libro, etc.) cobra valor cuando el individuo es capaz de poner su contenido en relación con otros objetos, en un contexto. Cuantos más nodos es capaz de crear, más valor tiene; sólo en ese sentido habría lugar para una industria del contenido concebido como objeto. Ese es el motivo por el que me compré ayer los dos primeros discos de Spacemen 3, a pesar de que los tengo desde hace años en el iPod. Porque ahora, más que nunca, ocupan un espacio imprescindible en mi red de conocimiento.»

  • Lola: «La cultura, el arte y la educación no son objetos de consumo, sino formas de expresión, maneras de hacer las cosas, de participación y de aprendizaje. Son algo vivo, en lo que debemos participar y si no nos gusta, hacerlo nosotros mismos. En mi opinión, la universalización del acceso a estos recursos nos fortalece y nos hace mejores, como sociedad.

    Los obstáculos que entorpecen el acceso individual a esta riqueza colectiva, como leyes de propiedad intelectual y de patentes abusivas, mediadores innecesarios o mecanismos para la restricción artificial de los usos de un objeto cultural, como el DRM, han de ser reevaluados y en la mayor parte de los casos, suprimidos. Es de la libertad para tocar, copiar, compartir, modificar, remezclar, hackear… de donde nace el aprendizaje y la verdadera innovación.»

  • Emilio: «Estoy de acuerdo totalmente con lo que dice David y en buena parte con lo que dice Lola. El problema es que primero hay que definir qué es copiar y qué es robar. ¿Pagar impuestos es robar? Algunos pensamos que sí. Es el individuo quien debe decidir. O se juega con las cartas sobre la mesa o esto termina siendo un juego de palabras.»
  • La escuela de la ignorancia

    Acuarela Libros reedita La escuela de la ignorancia de Jean-Claude Michéa, profesor de Filosofía en Montpellier.

    Recuerdo el impacto que me causó este «libelo» en 2002, me influyó mucho porque la situación de Francia es perfectamente extrapolable a la de la mayoría de países europeos. Que haya necesidad de reeditarlo indica que sigue vigente y que cada vez más personas entienden la importancia de lo que está en juego.

    De la edición de 2002 destacaría la reseña de Fernando Savater en El País -no encuentro el enlace. De la edición actual la de José Sánchez Tortosa en Libertad Digital. Michéa -liberal de izquierdas y experto en Orwell- resume en pocas palabras qué entiende por «universalización de la ignorancia»:

    Cada pocos años, la clase política y sus expertos en «ciencias de la educación» acometen una nueva reforma de la Escuela. Sin embargo, el fracaso escolar sigue agravándose: la infantilización gana terreno a la inteligencia crítica; el individualismo y la negación del otro se apodera de las relaciones humanas; el dominio de la inmediatez corroe toda disciplina del tiempo o la atención.

    Los actuales progresos de la ignorancia, lejos de ser el producto de una deplorable disfunción de nuestra sociedad, se han convertido en una condición necesaria para su propia expansión.

    No tengo el libro a mano como para hacer una reseña más extensa, pero lo recomiendo por la lucidez de su análisis. Y si no se fían de mí, háganlo de Savater: “Lo bueno de los panfletos inteligentes es que dan una voz de alarma sugestiva incluso para quienes no comparten del todo los presupuestos del panfletario. Tal es el caso de esta obrita, escrita con la intensidad y el debido mal genio que cuadran al género».

    Aprovecho para destacar la labor que viene haciendo Amador Fernández-Savater en Acuarela Libros, una editorial que procede del mundo del fanzine (como muchos de nosotros: hazlo con poco, hazlo tú mismo, copia y pásalo) y que forma parte de la nueva cultura editorial que encuentra su fuerza en la libertad, el sharismo y el copyleft.

    Rasmus Fleischer – Manifiesto postdigital

    manifestetRasmus Fleischer (Halmstad, 1978) ha lanzado esta semana un nuevo manifiesto que está teniendo cierto eco en los medios de comunicación suecos: Det postdigitala manifestet. Hur musik äger rum (Manifiesto postdigital. Cómo la música se abre paso. Ink Bokförlag). A mí me ha llegado la versión en papel, pero está descargable en varios formatos, y por supuesto en The Pirate Bay -eso sí, solo en sueco.

    Fleischer es un agitador cultural muy inteligente que se mueve como pez en el agua en el campo de los estudios culturales en la era posdigital. Su blog Copyriot es una fuente de inspiración continua más allá de la nueva cultura musical, y algunas de las entradas las publica también en inglés.

    Mi sueco es bastante precario aún, pero diría que Fleischer considera que los cambios en la industria musical marcan el camino a una nueva era posdigital, para la que propone algunas estrategias:

    • nuevo acercamiento crítico: la gente se fía más de una entrada en un blog que de un artículo de periódico; la figura del crítico (de música o de lo que sea, añado yo) o se adapta a las nuevas fuentes de autoridad, o desaparece
    • reflexionar más: en línea con la iniciativa de los No Music Days, propone una mayor reflexión sobre lo que está pasando, a través de pausas en el flujo que nos permitan desconectar para poder situarnos mejor en un panorama inédito, que toda la música de todos los tiempos está a un clic y podemos almacenarla en minísculos dispositivos portátiles.
    • nueva política cultural: los políticos no entienden nada si piensan que pueden parar el flujo o dictar qué es cultura y qué no lo es; el cierre del Café Edenborg es un ejemplo de estos errores, y está convirtiendo la Ciudad Vieja de Estocolmo en una zona turística sin personalidad
    • nueva economía postdigital: lo digital lleva a lo no digital. Estocolmo -y toda Suecia- se ha convertido en una explosión de conciertos, festivales de música y actividad cultural floreciente gracias a The Pirate Bay y la cultura del intercambio libre; ha nacido una nueva forma de economía en la que el «sharismo» da lugar a más música, más grupos y más conciertos, es decir, a más riqueza y variedad.

    En mi opinión, desde el mundo educativo haremos bien en estar pendientes de los cambios en la industria cultural, porque Fleischer tiene razón al decir que de los cambios en música han abierto un nuevo panorama dentro de la sociedad digital. Cuanto antes caigan los muros en el terreno educativo, antes será posible entrar en una educación postdigital en la que el centro del aprendizaje radique en el individuo y su libertad, lo que aquí hemos llamado Edupop.

    Mucho más que piratas

    Desde Nodos Ele queremos felicitar al PiratPartiet [Partido Pirata] sueco por los resultados electorales que ha obtenido en las elecciones al Parlamento Europeo del pasado domingo: más del 7% de los votos y 1 escaño, que se convertirá en 2 si entra en vigor el Tratado de Lisboa.

    Hay quien piensa que el PiratPartiet solo busca acabar con la propiedad intelectual y legalizar el intercambio de archivos. Pero se olvidan de que van mucho más allá, y que precisamente por eso han logrado un éxito tan importante. El Partido Pirata parte de 3 principios fundamentales:

  • share culture – cultura del intercambio, sharismo
  • free knowledge – conocimiento libre
  • protection of privacy – protección de la privacidad
  • Por supuesto están en contra de las interceptaciones o «electronic eavesdropping», pero en general se oponen a cualquier intromisión estatal en el ámbito privado.

    De hecho, el voto al PiratPartiet ha sido masivo entre los liberales suecos -sin ellos no hubieran conseguido el escaño-, ya que se trataba del único voto posible en contra de la intromisión del Estado en la vida de la gente. Esto ha quedado muy claro en las primeras palabras de su líder, Richard Falkvinge:

    «We don´t accept that the government is easvesdropping on us. People begin to understand that the government is not always good.» [«No estamos de acuerdo en que el Gobierno se meta en nuestra vida privada. La gente está empezando a entender que el Gobierno no siempre actúa correctamente»]

    Felicidades, y que cunda el ejemplo: