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Cheque escolar, competencia y excelencia educativa

Los países escandinavos no son perfectos. Nadie lo es. Pero han llegado a la conclusión de que la educación debe ser un derecho asimétrico, adaptado a cada persona.

Por eso, en Suecia existe el cheque escolar, la libre elección de centro y la competencia en el mercado educativo.

Dos consecuencias de esta liberalización del conocimiento, que contrastan con la situación española, son:

  • que las familias prefieren enviar a sus hijos a una escuela pública, ya que saben que, gracias a la libre competencia, será de mejor calidad que la privada (al contrario que en España, donde el que puede mete a sus hijos en un colegio privado, porque sabe que sin eso no tiene mucho futuro)
  • que los países escandinavos son los mejores del mundo en dominio del inglés, ya que nadie va a estudiar (si puede elegir libremente) en la lengua local de su región, pudiendo hacerlo en una lengua global de comunicación. El nivel de inglés en España es hoy inferior al de hace 15 años, según datos del British Council en Madrid.

Estos días las calles de Estocolmo están llenas de los anuncios con los que los centros educativos pretenden que los padres se gasten el dinero de sus impuestos con ellos y no con otras escuelas. Los mensajes más frecuentes son: somos exigentes, somos globales, somos digitales…

Mientras tanto, en otros sitios se habla de religión (en Suecia hay libertad religiosa, de modo que la expresión de las propias creencias es un derecho básico que no se discute), de «escuela 2.0» (pasen por eBay y verán dónde han acabado muchos de los ordenadores regalados con dinero público) y de hundimiento en los informes internacionales.

No será por falta de modelos de lo que se conoce pompósamente como «buenas prácticas».

Encuentre las 7 diferencias (2): Cursos de verano para extranjeros

Nueva entrega de la sección «encuentre las 7 diferencias». Hoy: Cursos de verano para extranjeros, -as.

A ver: quitemos el ganchillo y pongamos una clase de nueva cocina española, cambiemos la jota por las sevillanas o el reggaetón… Ah, y que ahora lo llaman «turismo lingüístico».

1964

Universidad de Sankore (siglo XV)

Poco a poco va siendo evidente el camino equivocado de la Escuela 2.0, con efectos que ya están afectando a la universidad, sobre la que hemos recogido en este blog algunos comentarios muy lúcidos.

El otro día estuve leyendo sobre un modelo universitario que funcionó en el siglo XV al sur del desierto del Sahara, la Universidad de Sankore (Tombuctú, actual territorio de Malí), quizá el único caso de universidad internacional de libre mercado, en la que los propios estudiantes y sus familias eran los que decidían cuánto había que pagarle al profesor.

En el siglo XV la Universidad de Sankore contaba con unos 25.000 estudiantes que llegaban de todo el mundo árabe, incluyendo la España musulmana. Lo que buscaban estas personas, tras un largo viaje en camello y mulo, era una universidad en la que no había órganos administrativos (ni rectores, ni facultades, ni departamentos, ni consejos universitarios ni currículos) sino únicamente profesores que recibían a cambio de su trabajo lo que los beneficiarios quisieran darles -motivo por el que los mejores estudiantes y profesores se encontraban allí. La valoración era puramente de mercado: a más reputación académica del profesor, más beneficio económico. Y la reputación del profesor la daban los estudiantes. La Universidad de Sankore era un foco de atracción por su excelencia académica.

Entiendo que el caso de esta universidad nos queda muy lejano en el tiempo, pero me parece que (quizá) algo se podría aprender de esta forma de hacer las cosas. O no. Es sólo un apunte de verano.

Learning. Free as in «free beer»

Hace un par de días, Juanma Higuera y yo publicamos la traducción de una entrevista con Richard Gatarski sobre el sistema educativo sueco y las nuevas tecnologías. En ella hay una afirmación que me parece incongruente: “Vender educación o unos vaqueros en realidad es la misma cosa“.

No lo creo. No es posible comparar cosas incomparables. La famosa distinción de Stallman entre «libre» y «gratis» («free» en ambos casos, en inglés) cada vez dice menos. Free -de Chris Anderson– ha venido a incidir en esta dirección.

Estoy de acuerdo con Rasmus Fleischer cuando dice -en Det posdigitala manifestet– que la industria musical ha abierto el camino y por ahí va a entrar todo lo demás. Un cedé es un objeto físico (como unos vaqueros) y su valor depende de su escasez. Sin embargo, toda la historia de la música en mp3 es un recurso abundante, no finito (como el conocimiento y, por tanto, el aprendizaje y la educación).

El conocimiento puede generarse, distribuirse y consumirse en la web sin coste alguno. Como dijo Brad Burnham:

«Si me como una manzana, no me la puedo volver a comer; pero si enseño algo, quien me escucha puede transmitir ese conocimiento a otras personas».

¿Qué significa esto? Que la enseñanza tiende al coste cero. Si Google lanzara mañana Google University muchas universidades tendrían que cerrar o mantenerse a costa de onerosas subvenciones.

Hace unos meses Josh Catone publicó una entrada en la que daba algunas pistas sobre cómo va evolucionando el tema, centrándose en iniciativas como The University of the People (universidad online fundada por Naciones Unidas, con 2 programas, en «Information Technology» y en «Business Administration», a 100 dólares cada uno) o Flat World Knowledge (libros de texto gratuitos escritos por expertos con licencia Creative Commons, y que ya están usando decenas de Universidades; algunas tan importantes como la University of Wisconsin at Madison).

También Seth Godin publicó una entrada fundamental: «Education at the crossroads | «La educación en la encrucijada»

Desde entonces le he perdido bastante la pista al tema. ¿Alguien tiene más datos? A mí me vienen a la mente P2p University, OpenLearn. The Open University y Academia.edu.

Desde luego, «free» como en «free speech», pero también como en «free beer». En cierto modo, de eso conversaban hace poco Pardo Kuklinski y Scolari.

Conocimiento abierto y revistas científicas

Acaba de lanzarse el primer número de una nueva revista: Journal of Virtual and Personal Learning Environments, que trata –vaya comienzo de año que llevamos con el PLE- sobre Entornos Personales de Aprendzaje.

Buena noticia, ¿no? Lo curioso es que se trata de una publicación cerrada, algo que a Stephen Downes le parece incoherente:

«¿Por qué hay quien dedica su tiempo a crear revistas de acceso cerrado? … Me entristece comprobar cómo el concepto de PLE, al que he estado íntimamente asociado desde su nacimiento, se lo apropia con fines comerciales y uso propietario una empresa editorial, que de este modo no contribuye en nada a su desarrollo».

Vamos a ver, a mí también me hubiera gustado que la nueva revista hubiera decidido difundir su contenido «en abierto», creo que sería mejor para nosotros y para ellos. Pero si han optado por una gestión comercial y propietaria, es cosa suya. Como impulsores del proyecto tienen todo el derecho a decidir libremente, incluso a equivocarse: llegarán a menos gente, tendrán menos relevancia, perderán autoridad por la propia contradicción entre tema y modelo de negocio, etc. Ellos sabrán lo que hacen.

Sobre este tema (ah, qué diferente sería el mundo académico sin la DOAJ sueca), trata también Hugo Pardo Kuklinski en el capítulo 2 –«Un estudio de caso de nuevas formas de intermediación: los open access journals«– de su excelente último libro: Geekonomía, que ha salido esta semana: