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Usar Facebook con grupos de estudiantes

Facebook acaba de implementar una nueva función que permite «crear grupos». En mi opinión se trata de la primera opción realmente operativa que los educadores tenemos para crear y gestionar grupos de trabajo o estudio mediante una auténtica red social.

En mi opinión, podemos estar ante el comienzo de una nueva vuelta de tuerca en el aprendizaje en red. Lo veremos en los próximos meses. Esta es solo una primera impresión de esta nueva utilidad de Facebook. La función está en desarrollo, de modo que hay que esperar mejoras en un futuro inmediato. Se echa de menos, por ejemplo, que no haya apps para grupos, pero no creo que tarde en haberlas, con lo que su valor para implementar una educación abierta y en red se verá incrementado. Tampoco permite todavía subir documentos.

Estoy empezando a probarlo, y la verdad es que le encuentro muchos puntos fuertes. Por ejemplo:

  • Configuración. Pertenecer al grupo (que puede ser abierto, cerrado o secreto) no implica compartir información con el resto de los miembros. Cada perfil conserva la configuración que ya tenía antes de entrar en el grupo.
  • Documentos. El grupo cuenta de esta manera con la opción de escribir notas, trabajos, newsletters, o cualquier otro tipo de texto, que queda así inmediatamente archivado y editable.
  • Eventos. Esta función permite crear eventos sólo para los miembros del grupo. Sirve como calendario, así como para marcar la fecha de entrega de tareas, o para cualquier otro tipo de reunión.
  • Chat en grupo. Esta herramienta es muy útil para expandir las conversaciones fuera del aula.
  • Notificaciones. Si alguien escribe algo en el grupo, puede recibir una notificación inmediata (a su gusto, según configure las opciones de notificación) en su página de perfil.
  • Leer en los tiempos del iPad/iPhone

    La tecnología ha entrado definitivamente en las aulas. Mis estudiantes llevan sus iPads, portátiles o iPhones a clase, hacen fotos de la pizarra, graban lo que les interesa, buscan palabras, imágenes o información usando las apps e intercambian entre ellos y conmigo a través de navegadores smartphone.

    La tecnología interna no nos sirve, porque la que usamos de verdad es la que traemos de la calle antes de encontrarnos en ese espacio común que hemos dado en llamar «aula». Aprendemos igual que vivimos.

    En Suecia la lectura está cambiando. Esto afecta al proceso de aprendizaje de lenguas. Personalmente leo los libros de Martin Widmark en el iPad, con una interfaz que me hace mejorar mi sueco de un modo adictivo. ¿Existe algo así en español?

    En el iPhone/iPad tengo montones de libros e historias con grandes interfaces, algunas gratuitas y otras de pago. Mis favoritas en este momento son Wolf Hall de Hillary Mantel, pero muy especialmente Alice in Wonderland de Lewis Carroll, una app de 52 páginas llena de imaginación y buen gusto, obra de Atomic Antelope:

    En una entrada posterior escribiré sobre la descarga cognitiva que supone este cambio en la forma de lectura, daré alguna nota sobre los libros de Clay Shirky, un divulgador en la línea de Steven Johnson (que tanto nos gusta en NodosEle) y sobre antecedentes históricos del caos creativo en que vivimos, de Mozart a Borges.

    Cobo: «El aprendizaje ocurre cuando estamos haciendo otra cosa»

    Si tienen 15 minutos libres, recomiendo encarecidamente escuchar la presentación de Cristóbal Cobo (Latin-American Faculty of Social Sciences, Campus Mexico – FLACSO, Mexico) en el mexicano TEDxLaguna, algunos de cuyos aspectos fundamentales ha resumido Sergio Sosa en su blog Aprendizaje y Organizaciones.

    Ya hemos hablado aquí de lo que Cobo y Moravec denominan «aprendizaje invisible», pero esta charla me parece que contiene reflexiones y preguntas especialmente acertadas sobre las carencias del aprendizaje formal hoy en día con todos sus absurdos sistemas de estandarización, uniformidad y evaluación, propios de una era industrial en la que ya no vivimos.

    Curso Entornos y herramientas digitales en ELE, Instituto Cervantes

    Del 15 de marzo al 25 de abril tuvo lugar el curso online sobre Entornos y herramientas digitales del Instituto Cervantes, del que fui tutora junto con mi compañero Javier Villatoro, también director del curso.

    Dirigido a profesores de ELE, el curso tuvo por objetivo desarrollar la competencia digital de los docentes y la formación para trabajar estas competencias también en el aula. Y se estructuró en los siguientes módulos:

    I. Introducción al medio digital y a la red: debate y definición colaborativa de competencia digital, del enfoque tecnológico al enfoque comunicativo, social y participativo, características del medio digital. Elaboración colaborativa de los objetivos y contenidos del curso e invitación a participar en el programa del curso, modificando y añadiendo contenidos en Google Docs.

    II. Nuevos espacios formativos: Internet cono espacio de aprendizaje y formación, desarrollo de competencias en entornos formales e informales, conocimiento colectivo y conectivo, debate entre plataformas de elearning y entornos de aprendizaje abiertos. Reflexión sobre Conectivismo en diferentes espacios del curso (un blog multiautor, por ejemplo).

    III. Las TIC como fuente de información: buscadores semánticos, etiquetado, folksonomía, redes sociales. Trasladamos la actividad principal del curso a Youtube, Flickr, wiki en Zoho donde vamos organizando toda la información y aprendizaje del curso, y Wikipedia, donde los profesores participan editándola.

    IV. La Red como espacio de comunicación. Redes sociales. Trasladamos la actividad principal del curso a Facebook.

    V. Identidad digital y autonomía. PLE. Los participantes empiezan a debatir sobre el concepto de PLE y a reflexionar sobre los suyos propios. También hablamos sobre “aprendizaje invisible”.

    VI. Entorno digital y planes de estudio. Presentación de los PLE de los participantes, cada uno con diferentes elementos y gestionados mediante diferentes herramientas. Cada uno eligió la que más se adaptara a sus necesidades y aprendizaje.

    Personalmente, el curso ha sido una experiencia muy satisfactoria. Por un lado, los alumnos han participado en la elaboración del programa y de los contenidos del curso, modificándolos a medida que avanzaban, y primando la acción y participación por encima de los elementos teóricos.

    Por otro, el espacio de aprendizaje pasó de estar centralizado en Moodle, a estar progresivamente distribuido en diversos espacios, quedando la plataforma central en un segundo plano. Este proceso, que permite a los profesores un mayor control y autonomía de su aprendizaje, quedó reflejado en la construcción de sus PLE, cada uno formado por unos elementos diferentes, y centralizado (o no) mediante unas herramientas u otras, dependiendo de las necesidades y características personales de cada uno.

    De placebos, aprendizaje, libros de texto y paratextos

    El otro día hablaba con Juanma Higuera en TEDXAlvik del uso de manuales en clase de lengua extranjera.

    Depende del contexto, pero no tengo nada en contra del uso de libros de texto como forma de anclaje, ya que en mi opinión el aprendizaje no se produce en el centro sino en los márgenes, no en el texto sino en el paratexto.

    «El valor del contenido está en otra parte: el texto propone, el paratexto dispone» es el post que ha publicado el siempre estimulante Pablo Mancini (que suele tratar de temas periodísticos, pero de una forma tan «radical» que de lo que escribe se derivan siempre un montón de reflexiones de aplicación diversa). Mancini se hace eco de Show Sold Separately. Promos, Spoilers, and Other Media Paratexts, libro en el que Jonathan Gray se centra en el estudio de «los paratextos: publicidades, adelantos, trailers, entrevistas, foros, redes sociales, noticias, reseñas y objetos que comodelan medios y mensajes, producción y distribución, sentido y valor». Por ejemplo, los extras de los DVD, los títulos de crédito en» Los Simpons», o la disposición de las viñetas en «Batman».

    En una ecología de aprendizaje adaptativa hay que tener en cuenta los contextos. En ese sentido, me da igual trabajar con manual, sin manual, unplugged, de forma invisible, visible o mediopensionista, siempre y cuando la ecología sea coherente y entienda que se crean marcos periféricos adecuados para la construcción de sentido. Esos marcos conceptuales están en los márgenes, en el paratexto. Por lo demás, la elección del manual (siendo poco relevante) no la baso en el enfoque ni en el currículo, sino en los paratextos que implícitamente contenga.

    Como profesional, una de mis funciones es detectar en lo posible estos hechos de los que el aprendiz no tiene por qué ser consciente. El léxico de una lengua, por ejemplo, no se aprende con listas de palabras, pero los estudiantes se pasan horas haciéndolas (para nada, porque son inútiles); yo no voy a explicarles eso ni voy a prohibirles nada, sino que intentaré usar esa dinámica para que se produzca el aprendizaje en los márgenes de la elaboración de esa lista, en su paratexto.

    El constructivismo, el enfoque por tareas sirven como marcos de referencia para el verdadero aprendizaje, que se encuentra fuera, en la paratextualidad y en las conexiones. Los libros de texto son placebos, son como los cristales de los laboratorios, caldos de cultivo para que surja el sentido: tan sólo textos (es decir, nada) que permiten la aparición de paratextos (es decir, de sentido y aprendizaje). Placebos útiles.