Redes (a)sociales

Ahora que parece que remite un poco el empuje de las llamadas redes sociales y que las estadísticas de nuevos usuarios ya no se duplican por meses quizás sea hora de hacer un primer balance de la cuestión. Sin duda, la gran ventaja de estos servicios es que han sabido llegar a cifras de público que ni la blogosfera ni otras formas 2.0 han alcanzado todavía. MySpace ha hecho furor entre los quinceañeros y se ha convertido en un fenómeno que mueve masas en mercados como el de la música (sólo hay que ver la jugada de la selección del representante español para Eurovisión 2008). Incluso aplicaciones locales como Tuenti se han hecho muy populares de la noche a la mañana. Pero la pregunta es si la inteligencia (co-l/n-ectiva) ha crecido o simplemente se ha dejado trepanar por el bisturí del éxito. En cualquier caso, siempre he visto dos graves inconvenientes en la generación de desde cerradas:

a) el espejismo de la comunidad: como ahora en tu Facebook o en tu Ning tienes a todos tus seguidores-amigos-conocidos, no necesitas salir más allá para buscar otros puntos de vista o para refrescar los que ya tienes.

b) la doble llave sobre las ideas: si los contenidos generados por las redes sociales no se incorporan al acervo general, se quedan en su cajón bajo candado. Antes al menos los foros eran de consulta libre, ahora nadie sabe qué está pasando en estas comunidades si no eres miembro de ellas.

Al contrario de los blogs, que expanden la libertad de consumo y creación de conocimiento, las redes sociales, en mi opinión, tienden a costreñirlo y empaquetarlo, no sé si para un consumo rápido y superficial o para laminarlo hasta la extinción.