Abrir el aula al mundo, por Christian Ollivier (II)

(Esta es la segunda parte de un artículo que comienza en Moleskinele. Las razones para su división son tanto de forma – entradas eternas cansan a cualquiera- como de contenido, y bueno, algo lúdicas también).

…Podemos abrir aun más el círculo: podemos ampliar el público meta regalando el libro de recetas a otros grupos, otros profesores o trabajadores del centro donde tenga lugar la clase. Pero podemos ir aun más allá, publicando su contenido en Internet. Para ello no hay más que entrar en un foro de recetas de cocina y empezar a intercambiar recetas. Como bien apunta Ollivier, el interés de estos sitios web reside precisamente en que los destinatarios habituales no son aprendientes de lengua, sino usuarios reales de este servicio, nativos en su mayoría, y son ellos quienes, a través de sus reacciones con comentarios como “Mm, qué rica” o “¿cuántos tomates utilizas?” evaluarán el resultado de Franz, exactamente igual que en la vida real. Además, todo el que haya participado en un foro, escrito en un blog, etc. sabe lo motivador que es que alguien reaccione ante nuestra contribución.

Como se ve, nada más fácil que hacer una actividad que integre el aspecto principal de la -participar y compartir- y del enfoque orientado a la (inter)acción: la acción con otros. Y para esto, no hay que saber nada de tecnología. Ser capaz de buscar en google es suficiente.